56. Jahrgang Nr. 3 / Mai 2026
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1. Autobiografía de Monseñor P. M. Ngô-dinh-Thuc - Prologo
2. Autobiografia I
3. Autobiografia II
4. Autobiografia III
5. Autobiografia IV
6. Apendice I - Autobiografia breve
7. Apendice II - Documentos
Autobiografía de Monseñor P. M. Ngô-dinh-Thuc - Prologo
 
PRÓLOGO DEL EDITOR

Su Eminencia Monseñor Ngô-dinh-Thuc, que murió hace más de veinte años, el 13 de diciembre de 1984, poco después de haber cumplido 87 años, en un hospital de Carthage/Estados Unidos, intervino de modo decisivo, como apenas ningún otro, en el desarrollo postconciliar, y determinó la resistencia contra las reformas heréticas del Vaticano II. Aun cuando se trató de silenciar en amplia medida su DECLARATIO sobre la sedisvacancia, que él había firmado en Múnich el 25 de febrero de 1982 tras su huida de Toulon, o de llevarla al descrédito calificándola de algo que hizo sólo como un favor, lo cierto es que, con esta Declaración, Monseñor Thuc no sólo otorgó a los partidarios de nuestro movimiento de resistencia el nombre de „sedisvacantistas“, sino que también la legó como el único documento al que cabe atribuir vinculatoriedad eclesiástica, aun cuando „sólo“ fuera redactado ex caritate y no ex officio.
Por otra parte, con las consagraciones del Padre Guérard des Lauriers o de los Padres mexicanos Carmona y Zamora el 7 de mayo y el 17 de octubre de 1981, Monseñor Thuc dio a la Iglesia obispos para salvar la sucesión apostólica, que había caído en peligro a causa de la introducción de ritos consagratorios inválidos. Desgraciadamente, hay que agregar a esto que, en lo sucesivo, ciertos sacerdotes que se hicieron consagrar obispos no muestran ningún interés en absoluto por la reconstrucción de la Iglesia, aunque, sin embargo, apelan a la línea de sucesión de Monseñor Thuc.
El antiguo arzobispo de Hué/Vietnam se lo puso fácil a sus enemigos para que polemizaran contra él, cuando en 1976, en el Palmar de Troya, consagró al dudoso visionario Clemente y a otros como sacerdotes y obispos. Esta debacle, que terminó en un escándalo para la Iglesia cuando Clemente se hizo declarar „Papa“, le trajo a Monseñor Thuc el desprecio incluso de sus familiares. Todos trataron de evitarlo. Desde entonces vivió aislado en Toulon, en condiciones extremadamente menesterosas, una vez que también fracasó un intento de abrir en Nizza un seminario sacerdotal ortodoxo.
Donde otros se olieron únicamente irritaciones, nosotros nos confrontamos con más exactitud con la fundamentación que Monseñor Thuc había redactado para la administración de las consagraciones en el Palmar de Troya. En ella, remitía a la situación general de emergencia que se había producido en la Iglesia, la cual legitimaría también medias extraordinarias, como las consagraciones mencionadas. Hasta entonces, ninguno de los prelados conservadores había aportado una constatación y fundamentación tales. Para nosotros, eso fue el motivo de entablar contacto con el arzobispo y sondear con él una colaboración, que luego se llevó a cabo en secreto a lo largo de años. En el arzobispo, conocimos a un clérigo que conquistaba con su conducta soberana, con sus visiones claras y con su comportamiento directo. Nos conmovió en lo profundo que a esta personalidad sacerdotal, con su prudencia y su tacto, se la hubiera desconocido y despreciado en tal medida, justamente también en el enjuiciamiento de problemas humanos. Con la divulgación de las consagraciones sacerdotales y episcopales administradas en secreto, tuvo que abandonar Toulon huyendo en 1982, a causa de su persecución. Lo trajimos a Múnich. Aquí pasó unos meses en una seguridad relativa, respetado por los fieles que podían asistir a diario a su celebración de la Santa Misa. Nos sorprendió la excelencia y la amabilidad con la que, estando él mismo en situación precaria, atendía a sus semejantes, pero también la aguda ironía con la que consideraba críticamente el mundo que le rodeaba. Sobre todo me impresionó su increíble energía y su disciplina, que también conservó cuando se puso gravemente enfermo. Apenas llegado a Múnich, trató de aprender el idioma alemán... ¡ya con 85 años! Incluso vecinos que no sabían quién era este anciano, nos contaban qué dignidad irradiaba. Jamás comprenderé la arrogancia con la que le trataron precisamente clérigos franceses que, en el tres veces doctor en teología, sólo querían ver al campesino vietnamita de los campos de arroz, olvidando qué alta consideración le había mostrado, entre otros, el Papa Pío XI.
Después de que el arzobispo volvió a regresar de Múnich a Toulon, el obispo Vezelis le ofreció alojamiento en su seminario en Rochester/Estados Unidos, que, sin embargo, tras una prolongada estancia, aquél volvió a abandonar. El último año de su vida, Monseñor Thuc lo pasó como un prelado considerado en un seminario vietnamita en los Estados Unidos.
Puesto que la autobiografía se interrumpe en el momento en el que Monseñor Thuc parte para el Palmar de Troya, hemos registrado en dos apéndices su biografía breve y documentos que marcan las estaciones del final de su vida, que él mismo denominó su calvario.
Después de que, entre tanto, la polémica y los acusaciones contra Su Eminencia Monseñor Ngo-dinh-Thuc han enmudecido, espero que la descripción de su vida que él mismo hizo sea recibida ahora sin reservas. Doy mi agradecimiento especial a la señorita Elisabeth Meurer, que hizo la traducción [al alemán].

Ergertshausen, 17 de enero de 2005.

En el nombre del Círculo de Amigos Una Voce e. V.

Eberhard Heller

 
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